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    ¿Pasa algo? ¿Qué crees tú? ¿Qué? Cuando al fin alcanzamos el éxito, vienes a insinuar que no ha sido por obra mía. No hice tal cosa. Estamos sobre un polvorín. Creamos algo muy potente, y si llegara a explotar inoportunamente, volaríamos en pedazos. Ollendorff es tu editor, Willy. Schwob también dijo algo. Él es parte de la fábrica. Adoran el cotilleo. De cara te elogian, pero en cuanto te volteas, te apuñalan. Yo conozco la mentalidad de aquí. Tú no. La conozco bastante para que celebren mi libro en todo París. ¿No prefieres mejor decirlo a gritos? Díselo a todos. Que empiece la carnicería. Lo siento. Discúlpame. Quizá estoy exagerando. En fin, te tengo una sorpresa. ¿De qué se trata? De decírtelo, ya no sería sorpresa. ¿Y aquél cuál es? Árbol de tilo. ¿Y aquél? Un abeto de Douglas. ¿Y qué hay de aquél? Un castaño. Un castaño llorón. No sé por qué te encanta la naturaleza. Los animales actúan con infamia. Al menos son sinceros. Nunca mienten. Sí, querida, pero eso solo porque no hablan. Mira eso. Qué belleza. ¿Quién vivirá ahí? Tengo sed. Veamos si nos ofrecen de beber. Willy, ¿y si nos disparan? Espera. Podrían estar en el piso de arriba. Podrían ser sordos. Tanto silencio les robó la audición. Me pareció oír algo. Bésame. Willy, podría venir alguien. Bien. Revisa en mi bolsillo. Te guardé algo ahí. Willy. ¿Qué? Permíteme. ¿Qué te parece? No sé qué pensar. ¿Quiénes son los dueños? Es para ti. Amor mío, mi corazón. Así París no te hará perder la cabeza. ¿Qué? Es tuya. Te la pasas diciendo cuánto extrañas el campo. ¡No puede ser! Es para que puedas escribir tranquila. ¿Y de dónde sacaste el dinero? Ollendorff me pagó un anticipo. Veinticinco mil francos. ¿Por? La próxima entrega. Claudine en París. Willy, no puedo escribir otro Claudine. Escribe sobre nosotros: nuestras vidas, nuestros amigos. Cambia nombres, arma alboroto. No. Luego hablamos de detalles. Dime, ¿te gusta? Es indescriptible. Tal palabra no existe. Un buen escritor sabe describir cualquier cosa. ¿Esto es todo? ¿No escribiste nada más en tantas semanas? Estuve remodelando la casa. Las reparaciones, la pintura, el suelo. Estuve atendiendo el jardín. ¡Al diablo el jardín! ¡Tenemos que entregar! No es nada fácil escribir aquí, estando tan sola. Y no quiero escribir otro Claudine. ¿Perdiste la razón? ¿No ves el valor de este momento? ¡La gente nos pide más! Ven conmigo. ¿Qué hacía el director cuando Claudine no hacía la tarea? Willy, no seas necio. ¿Qué hacía? La obligaba a hacer planas o le daba nalgadas. Correcto. Mañana comienzo. ¡Willy! Escribe. Willy, ¡déjame salir! Harás lo que te digo. Vuelvo en cuatro horas. Espero encontrar varias páginas. ¡Willy! ¡Esto no me causa la menor gracia! ¡Willy! ¡Grandísimo infeliz! ¡Miserable arrogante, déjame salir! ¡Willy! ¡Abre la puerta! ¡Déjame salir! BOSQUE DE BOLONIA, PARÍS Llegaron Colette y Willy. Así es. No te quedes mirándolos. Lo siento. ¿Aquí? Sí, perfecto. Gracias. Delicioso. Dime, ¿en este momento, de los presentes en este parque, cuántos estarán leyendo Claudine en París? No lo sé. Al menos tres cuartos. Y el resto les seguirá pronto. ¿Quién se acerca? Monsieur Willy, madame Colette, les traigo una nota. Muchísimas gracias. Sra. de RaoulDuval. ¿Georgie RaoulDuval? Sí. Maravilloso. Agradézcale a su señora y comuníquele que aceptamos la invitación y que estamos deseosos de verla. Se lo diré. ¿Quién es? Una estadounidense. Es una joven pudiente y caprichosa de Luisiana que se casó con un magnate armamentista que le triplica la edad. Parecen aburridos. Él sí. Ella es todo lo contrario. No tenemos que ir si no te apetece. No, vamos. ¡Qué gracia! ¿De verdad dijo eso? Claro que sí. Es un tipo de colosal arrogancia. Madame de Caillavet mencionó por casualidad que no era más que un Barón, no un Marqués. “Mis disculpas, señora”, le respondió, “pero soy también Duque de Anjou, Obispo de Coutances “y Príncipe de Joinville, Orleans y de las Dunas, “nada de lo cual tiene la mínima relevancia aquí”. Mira. Listo. Mucho mejor. Gracias, monsieur. ¿Llegó tan rápido a su fin la velada? Qué angustia. Lily, dile al cochero que apreste el carruaje.