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    Pues tú no. No está cargada. El siguiente. ¿Qué llevas ahí? Mis palos de golf. Un putter, un niblick, el hierro del tres. ¿Y esto qué es? Mi hierro del cinco. Nos vemos en el banquete, “Polainas”. ¿Dónde aprendiste ese truco barato? Vamos, chicos. Bueno, bueno, “Polainas” Colombo, si no me equivoco. Hola, bofia, ¿qué te trae por Florida? Oí que había una reunión de amantes de la ópera. Pensé en venir por si alguien se decidía a cantar. ¡Menudo chiste! ¿Dónde estabas a las tres de la tarde el día de San Valentín? Estaba viendo a Rigoletto. ¿Cuál es su apellido y su dirección? ¡Es una ópera, ignorante! ¿En el garaje de la calle Clark? ¿Calle Clark? No he oído hablar de ella. ¿Has oído hablar de la lavandería de lujo de la avenida Wabash? El día después del tiroteo mandaste tus polainas ensangrentadas. Me corté afeitándome. ¿Te afeitas con las polainas puestas? Hasta duermo con las polainas puestas. Basta de bromas, vulcanizaste a Charlie “Palillo”, eso lo sabemos. ¿Tú y quién más? Yo y esos dos testigos que has estado buscando por todo Chicago. Chicos, ¿sabéis algo de un garaje o de unos testigos? ¿Nosotros? Estábamos contigo y con Rigoletto. De verdad. Bueno, “Polainas”, uno de estos días saldrá a flote uno de esos dos tipos. Eso es precisamente lo que tendréis que hacer, sacarlos a flote. Parezco una cualquiera, aceptando joyas de un hombre mediante mentiras. Aprovéchate mientras eres joven. Píntate los labios si quieres estar guapa para él. Le romperé el corazón cuando se entere de que no puedo casarme con él. Y yo se lo romperé a Sugar cuando se entere de que no soy millonario. No se puede hacer una tortilla sin romper antes un huevo. ¿Y qué tiene que ver la tortilla? Nada, nada, nada. Tenemos un yate y una pulsera, tú tienes a Osgood y yo, a Sugar. Un plato genial. ¡Joe! ¿Qué? Algo me dice que la tortilla se nos va a pegar. ¡Vamos, Daphne! Arriba. Esperen. Tercer piso, por favor. No quiero parecer atrevido, pero ¿no he tenido el placer de conoceros a las dos, chatis? Oh, no. Se confundirá con otras dos chatis. ¿Habéis estado alguna vez en Chicago? ¿Nosotras? No iríamos a Chicago ni muertas. Tercer piso. ¿En qué piso estás, cariño? No es asunto suyo. Habitación . Estaremos en contacto. No nos llame, nosotras le llamaremos. Te digo, Joe, que vienen a por nosotros. Nos van a poner contra la pared y. La bofia encontrará a dos muertas y nos llevarán al depósito femenino, y cuando nos desnuden, me moriré de la vergüenza. Cállate y sigue haciendo la maleta. Sí. Claro, Joe. ¡Eso no, ! Son de Osgood. Quería que las llevara esta noche. Te digo que nunca encontraré otro hombre que sea tan bueno conmigo. Joe, si salimos de este hotel con vida, venderemos la pulsera, y con el dinero. embarcaremos hacia Sudamérica, a escondernos en una república bananera. Supongo que, si comemos sólo bananas, podremos sobrevivir unos años. Eso si salimos de este hotel con vida. ¿Se nos olvida algo? Sí, las cosas de afeitar. Y también Sugar. ¿Sugar? Póngame con la habitación . ¿Qué estás haciendo? Una llamada telefónica. ¿Y quién tiene tiempo para eso? No podemos largarnos sin decir adiós. Normalmente te largas y las dejas con una patada en la espinilla. ¡Eso, cuando era saxofonista! Ahora soy millonario. Mándale una postal. Esos gorilas podrían llegar en cualquier momento. ¿La habitación ? Aquí la operadora. Tiene una llamada de un barco. ¿Una llamada de un barco? Eh, Sugar, es para ti. Es del yate. Hola, queridísima mía. Me alegro de oír tu voz. Creo que voy a vomitar. No, he dormido fatal, querida. A decir verdad, no he pegado ojo. Pues yo nunca había dormido mejor. Y he tenido un sueño maravilloso. Estaba en el yate y el ancla se soltaba. Y nos arrastraba la corriente durante días y días. Tú eras el capitán y yo la tripulación. Yo hacía de vigía, clasificaba tus conchas y preparaba tus cócteles. y te limpiaba el vapor de las gafas. Al despertarme, quería ir nadando junto a ti. Sí. Quería hablarte de la cita de esta noche. Te veré otra vez en el embarcadero, justo después de la actuación. Me temo que no, esta noche no puedo. Y mañana tampoco. Tengo que partir.