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¡Salud! ¡Salud! ¿Cómo va el libro? Extinto. Lo intenté, pero no salió bien. No me lo creo. Willy lo detestó. Da igual. No me hace falta dejar mi huella en el mundo. ¿Siempre has escrito? No tengo opción. Es algo que siempre estuvo presente. ¿Te hace feliz? ¡Para nada! Lo hago para no enloquecer. Pero a veces, ocasionalmente, me transporta. Hola, Schwob. Hola, Gastón. Un gusto verte. Jeanne, te presento a Colette. Madame. Creo que nos han presentado, pero no recuerdo el nombre. Es nuevo, por así decirlo. Pues este lo consideraré nuestro primer encuentro. Es facilísimo: encendido, apagado. No más velas derretidas. Sí, quizá lo instalen algún día en mi edificio. Y es menos peligroso, a pesar de que la luz no me haga favores. Tonterías. Con tu permiso, Arman. A ver tu palma. Qué interesante. Tienes una línea de la vida larga y una línea de la cabeza fuerte. Y tu línea del corazón se ramifica en tres. ¿Qué significará? ¿Quién sabe? Muchas líneas se cruzan. Tengo manos de hombre. ¿Ves? Tienes el toque de Hermes. Tienes una cualidad andrógina. ¡Willy, el ogro! ¿Cómo estás? Gastón, Jeanne. Hemos disfrutado mucho la compañía Colette ahora que no esconde su lámpara en el almud. ¿Referencias bíblicas, Gastón? ¿Recuerdas la de no desear a la mujer ajena? ¿Y tú no recuerdas lo de no querer quitar la paja del ojo ajeno teniendo una viga en el tuyo? Touché, Gastón. Tu ingenio ha mejorado algo. Tenemos que irnos, querida. Vámonos. Adiós. Adiós. Su primera obra fue una bazofia, pero como su madre dirige un salón, obviamente fue todo un éxito y él recibió todo tipo de elogios por su “prosa” brillante y su sublime “talento”. ¡Ese patán untuoso! Te tenía el ojo puesto. Él no es así. Son recién casados. Pues, te puedo asegurar que la luna de miel quedó atrás. Tus celos son inapropiados. ¿Cómo? Me gustó su esposa. ¿Jeanne? Sí. ¿Qué opinas de eso? Bueno, eso. Eso ya es otra cosa. ¿Sí? Puede ser. Buenos días. Debo hablar con el señor de la casa. ¿Qué ocurre? Monsieur Henri GauthierVillars. ¿Se encuentra? Sea lo que sea, puede tratarlo conmigo. Lo siento, señora. Ah, señor. ¿Qué pasa? Tengo una orden de embargo de dos sillones, un ropero y un escritorio. Permítame la orden del juzgado. Tome. Todo en orden. Adelante. Willy. No es más que madera. El armario está en el cuarto. Con mi ropa dentro. Vacíalo. Yo vacío el escritorio. ¿Listo? Sí, llévenselo. Y aquí escribiste: “Es una linda mañana primaveral”. Ponle más sabor. ¿Qué tal: “Quizá sea una maravilla de la estación. “La savia sube casi con indecencia”? Y luego en la escena de aquí con Luce, escribí: “Me rozó provocativamente, “con sus ojos azules entrecerrados y su boca entreabierta”. Qué sórdido. Lo sórdido vende. Ponle más picante y menos literatura. El editor sabe qué quiere el hombre. ¿Crees que lo aceptarán? Sí. Ollendorff enloquecerá. ¿Cómo tú en tu primera lectura? Olvídate de eso. Vamos, hay que trabajar. A trabajar. “Claudine es una chica de pueblo, pero es como todos nosotros: “peleona, testaruda, egoísta “y sensual. “Nos maravilla con su dinamismo, sus deseos “¡y sus crímenes!”. “Solo un hombre extraordinario pudo definir a la joven moderna. “Willy, tu libro cambiará el mundo”. ¡Por Claudine! ¡Por Claudine! París entero dice que tu esposo es un genio. ¿Y qué opinas tú? Lo es. A juzgar por ese libro. Míralo. Hace tiempo que no lo veía tan feliz. Bueno, Willy, debo decir que nunca nos habían vaciado los estantes tan rápido. Todo un fenómeno. Está en boca de todos. ¿Y sabes quién lo compra? Las jóvenes. ¿De verdad? Creí. Qué interesante. También nos han preguntado sobre los derechos teatrales. ¿Qué opinas? Claro, el teatro es el próximo paso, con el escenario más grande posible. Es el público teatral el que te hará rico. Quizá me haga tan rico como tú. Madame Willy. Es un honor. Es un placer. Claudine en la escuela va por su tercera edición. Excelente. Tengo entendido que Claudine se basa en parte en sus vivencias. Sí, yo diría que he contribuido en algo. Estoy encantado de que esas vivencias dieran tan insigne fruto. Fue todo un gusto, madame. Estación de ParísLyon. ¿Adónde vamos? Ya lo sabrás.



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