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Ella y yo. no tenemos la misma constitución. Haremos que te lo arreglen. Oh, no, no lo harás. Osgood, voy a serte sincera, no podemos casarnos. ¿Por qué no? Bueno. Para empezar, no soy rubia natural. No importa. Y fumo, siempre estoy fumando. Me da igual. Tengo un pasado horrible. Llevo tres años viviendo con un saxofonista. Te perdono. Y jamás podré tener hijos. Podemos adoptarlos. ¿Es que no lo entiendes, Osgood? ¡Soy un hombre! Bueno, nadie es perfecto. Una chica sin dote. Esas cosas no se ven en su entorno. Si lo cancelan, no será el fin del mundo. Sido. Claramente, la adora. Este año, ya ha venido cuatro veces. Me preocupa que no la comprenda. ¿Habrá quien te satisfaga? ¿Ya puedo irme? Llévate esto y llénalo de arándanos. Mañana haré una tarta. No vuelvas tarde. No lo haré. ¿Dónde estás? Aquí. Qué pelo tan fenomenal. En el pueblo me dicen “la chica del pelo”. No lo dudo. Imagino que eres muy célebre en el pueblo. ¿Cuánto tiempo tenemos? Unos minutos, pero tengo que caminar a la estación. Gabrielle, no puedo expresarte lo feliz que me siento. Yo también. Te adoro. Querido Willy: Regresé a casa caminando por el río. La luz del sol atravesaba los árboles y mi corazón se llenaba de una especie de orgullo delicioso. Al fin y al cabo, tú has conocido a tantas parisinas refinadas. Algo debo tener yo. Quiero despertar a tu lado y saber que el día nos pertenece, saber que esta vida nos pertenece también. Qué plenos, qué felices seremos, amor mío. Respire profundo. Eso es. ¿Ya estás lista? Todavía no. ¿Qué opinas, Matilde? Es bonito, señora. Deberíamos llegar antes de que acabe. ¿Y el vestido nuevo? No me dejaba respirar. Me pareció ridí. Pero me costó francos. ¿No te gusta? Sé que te gusta. Lo mandaré a ajustar. ¿Qué pasó? Creo que es dentífrico. Vamos a ver. Listo. Perfecto. Entremos. No puedo ver ese esperpento. Tranquila, querida. Es provisional. Llegó Willy. Willy, la torre Eiffel. ¿Apruebas o desapruebas? Apruebo. Me da algo de envidia que hayan erigido en el corazón de la capital la erección de otro. ¿Cómo está, Conde? Muy bien, gracias. Willy, el travieso. Veo que trajiste a una pariente huérfana. Una hija natural secreta. Excelente. No, les presento a mi esposa GabrielleSidonie Colette. Es un placer. Encantada. Maravillada, más bien. Querida mía, conseguiste atrapar a la anguila más escurridiza. Vamos, Arman. ¿Cómo se consigue algo así? No estoy segura. ¿De dónde eres, dulzura? SaintSauveur. Queda en Borgoña. ¿Ahí compraste ese vestido? ¿Te mudaste, Willy? Aún no, Conde. No le hagas caso. ¿Dónde se conocieron? Nuestros papás sirvieron juntos. ¡Willy se casó! ¡Atrás quedaron los días de desenfreno! Por el contrario, acaban de comenzar. ¡Gracias a Dios que regresaste, Willy! Ese cuento. Veber, te presento a mi esposa. ¿Qué? Gabrielle. Es todo un gusto conocerle. Hay que entregarlo el martes y no me has dado ni una pista. Entretente un momento, Gabrielle. Es sencillo. Es un boceto de palabras. Un hotel costero pequeño, trajes de baño mojados. Pobre. Extrañas la tierra y la grama, ¿verdad? Es una gardenia, ¿no? ¿Cómo es que se llama? Es una cala, ¿no? Tiene un olor exquisito. Y dime, ¿qué te pareció el salón? Me gustó la tortuga. Parecía estar tan aburrida como yo. Más que aburrida, te vi intimidada. No. Todos me parecieron vanos y pretenciosos. No. Vamos, los malinterpretas. Más que pretenciosos, son exuberantes. Lo ideal es ser auténtico, pero grandioso, dejar de manifiesto una personalidad con P mayúscula. Tú podrías aplicarlo también con tu encanto campirano. ¿Aquella mujer tenía una P mayúscula? ¿Cuál de todas? La del vestido rojo con quien hablabas. ¿Nicole D’Allier? Estábamos coqueteando nada más. No significó nada. ¿Y para qué? Porque eso es lo que se hace para pasar el tiempo y no aburrirse. Anda, olvídate de ellos. ¿Te enteraste? Willy se casó. Está felizmente casado. Y regresará a casa con su linda esposa a quien quiere mucho. Buenos días, monsieur Veber. Hola, Matilde. Hola, Veber. Gabrielle. ¡Qué frío hace afuera! No sabría. Me tienen encerrada. Schwob ya llegó. Gracias. “Tanto humor y alegría “se estancan en un pésimo pantano operativo,



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