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Radio Femenina

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tus escrúpulos Radio Hablas de anarquía pero estar con mamá es un amor sacrificado. Relájate. Deja tus sentimientos por una vez. No seas tan pegadizo. Toses porque estás tensa. No tengo sentimientos. Métete eso en la cabeza. Si alguna vez los tengo, no vencerán mi inteligencia. Te quiero. No seas cobarde. Eso es lo que escribiste. ¿Así de cobarde? ¡No la toque! Ahora no. Quiero que la lea solo. Ahora, métase con Schubert. Es lo único a lo que está autorizado a hacer en este cuarto. Piano. Brahms diría: “Con intimissimo sentimento.” ¿Está loco? ¿Qué está haciendo aquí? Te seguí. Dije que nos llamaríamos. No puedes volverme loco así y después huir. ¿Volverle loco? Vayamos a alguna parte donde podamos hablar en privado, por favor. ¿Leíste la carta? No quiero ninguna carta. ¡Quiero que hablemos! Le aconsejo que se vaya ahora. Nunca acose a la mujer a la que clama amar. Debe saber eso y más a su edad. Si valora mi afecto, váyase. Le llamaré mañana para quedar. ¿De acuerdo? Quítate el sombrero. ¿Qué? Buenas noches, señora. Tengo asuntos que discutir con el Sr. Klemmer. ¿Y eso qué quiere decir? No te molestaremos. Hablaremos en mi cuarto. Venga. Si tratas de entrar, te arrepentirás. No hay comida. No esperaba visitas. No se moleste, señora, ya he comido, gracias. Lee la carta. ¿Todavía la tienes? Entonces, léela ahora, por favor. ¿Quieres acabar conmigo? Te dije que no quiero leer más cartas. Yo estoy aquí, tú estás aquí. Estamos hechos de carne y hueso. No tengas miedo. No tengo miedo. Quiero todo lo que tú quieres. Pero primero léela. ¿Por eso que barricamos la puerta? Quizás. ¡Por favor! No sé por cuánto tiempo más quiero jugar este juego. Pesa. Siéntate aquí, por favor. “Por el contrario, si yo te lo imploro, ajusta mi soga, por favor. “Ajusta el cinturón por lo menos ó agujeros. “Mientras más ajustado mejor. “Después, amordázame con algunas medias que tendré listas. “Rellénalas así seré incapaz Radio de hacer algún sonido. “Después, quita la venda, por favor, y siéntate en mi cara y pégame en el estómago para forzarme a empujar mi lengua en tu trasero.” ¿Se supone que es en serio? Te burlas de mí, ¿no? ¿Quieres una cachetada? “Porque ese es mi deseo más querido. Manos y pies atados en mi espalda y encerrada al lado de mi madre pero fuera de su alcance atrás de la puerta de mi cuarto, hasta la mañana siguiente. No te preocupes por mi madre, es mi problema. Llévate todas las llaves del apartamento. No dejes ni una aquí.” ¿Y eso qué me va a abrir? Quizás podrías abrir tu cultivada boca y comentar sobre esta . “Si me sorprendes desobedeciendo a tus órdenes, pégame, por favor, hasta con la parte de atrás de tu mano en la cara. Pregúntame por qué no voy a llorarle a mi madre o por qué no me defiendo. Sobre todo, dime cosas como esas, así puedo darme cuenta qué indefensa soy.” ¿Qué está pasando ahí? ¡Abrid! Corred ese baúl. ¿Quieres que la deje pasar? ¿Quieres que te pegue enfrente de ella? ¡Cálmate! ¡Cállate y mira la televisión! Abrid u os arrepentiréis. ¡Deja de quejarte! ¡Es increíble! ¿No tienes decencia? Invadir las casas de la gente. ¡El puro nervio de ella! ¿Estás enfadado conmigo? Espero que no. No está muy bien escrita, ya lo sé. Soy pianista, no poeta. Después de todo, el amor está construido de banalidad. Piénsalo. Tienes mi teléfono. Como ya te dije, quiero todo lo que tú quieres. Tengo todo lo que hace falta. Pero puede esperar hasta mañana. ¿Ya no me hablas? ¿Te doy asco? Esto no es necesario. El impulso de ser golpeada estuvo en mí por años. Te esperé, ¿sabes? No es broma todo lo que escribí. Lo sabes. A partir de ahora, eres tú quien manda. A partir de ahora, tú eliges lo que tengo que vestir. ¿Qué color prefieres? Nunca lo dijiste. ¿Ya no me hablas? ¿Estás enfadado? Pues di algo. Erika, estás enferma. Necesitas tratamiento. Si me quieres pegar, pégame. No quiero ensuciar mis manos. Nadie te tocaría, ni siquiera con guantes. Juro que te quiero. No sabes ni siquiera lo que es eso. Ahora me repugnas. A la . Eres una sinvergüenza. ¿Qué has hecho con ese tipo? ¿Está todavía en tu habitación? No me sorprendería. Ya nada me sorprende.



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